3 de noviembre de 2012

Más sincera que nunca.

He cruzado la raya, la he roto, machacado y me la he comido sin remordimiento alguno. Luego me he sentado a esperar cuanto tiempo tardaría en vomitarla y ¡sorpresa! sigue en mí, tan indiferente como cuando entró. Morir, matar o vivir todo me suena a exactamente lo mismo: actos suicidas, vadálicos, vulnerables, arrasadores, ciegos, tuyos, míos, de todos y de nadie, que a nada llegan ni a nadie tocan, solo rozan algo llamado conciencia que con un poco de habilidad hasta eso digieres. Bajan por el sumidero la mierda y lo bueno. Una vez en el mar, nadie puede diferenciarlos. ¿es buena mierda o mierda buena?

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