16 de noviembre de 2012

Dulce plomo.

Yo creo que cada vez que cambias tú, cambia el mundo, puede que se deba a que al ver las cosas desde un punto de vista más radical actuemos de una forma más fuerte e inexplicable; por ejemplo, hoy me pasé la tarde ausente del whatsapp, quería guardarme la escusa del "oooh lo siento, no lo había leído pero jooo ahora ya es demasiado tarde para quedar :'( "; como si a mi me importara. Más tarde dije una verdad que sabía que un ego como el suyo no aguantaría, lo disfruté muchísimo, me regodeé más que nunca y no paré hasta ver el pañuelo blanco ondeando débilmente. Luego sentí que me pesaban los bolsillos, metí la mano y saqué su llave, recordé todo lo que podía destruir con ella y me dio vértigo, automáticamente marqué su número, quería devolvérsela ya lo supuso y no cogió; confía ciegamente en mi y sin embargo nunca es capaz de estar aquí. Por último, he cerrado todas y cada una de las conversaciones con el único pensamiento de "ojalá me vuelvan a hablar y me digan algo que me despierte" siguen hablando y mantienen monólogos cada vez más solitarios porque con cada palabra que añaden a su respectiva conversación, más me encierro yo en mi misma; en un vacío y un coma que hasta parecen suicídicos.

Conclusión: la persona que más lejos te quiere es la que más cerca te necesita. Aún así las necesidades son muy relativas hay quienes necesitan palabras bonitas, hechos fuertes o sentir que en los silencios también somos escuchados. Yo me incluyo en el tercer grupo pero ya deberíais saberlo.


P.D fui ausente con quien no estuvo y fui cruel con quien no quiso estarlo. No regalo amor, devuelvo favores.

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