22 de diciembre de 2012

Al odio lo forma el amor.

Una vez ya dije que la indiferencia a mi me parecía la mayor muestra de cariño, obviamente hablo de la indiferencia forzada, esa que no sabes ni tú cómo pero de repente te escuchas diciendo "a mi me da igual". Mentira. A quien le da igual no lo dice, es más, incluso intenta mostrar importancia. Es decir, no ser tan hielo, al fin y al cabo con una persona que fuiste fuego sabes que el frío le cortará los labios y le dejará sin voz ¿quién le desea eso a alguien que quiso? la respuesta está clara, alguien que sigue queriendo con tanta intensidad que llega a odio.
Pero si no me crees, observa la foto: la rueda esta cubierta de hielo y así la bici no andará, pero con el tiempo y el clima adecuado el hielo se acabará derritiendo y la bici volverá a estar como si nada.El único motivo es que la rueda no dejó de estar ahí, aveces cubierta de hielo y otras del calor cinético. Piensa que la rueda es el cariño que hay entre dos personas, que el hielo es el odio o la indiferencia y el agua que lo forma es el amor ¿Comprendes ahora por qué digo que en ningún momento dejó de existir un cariño especial?  ese odio está formado de AMOR.



14 de diciembre de 2012

35 horas de desvele y aún sigo sintiéndome con fuerzas para otra sesión nocturna de ojos abiertos. Esto me lleva a tener mucho tiempo para pensar y cuanto más pienso más me crezco. Me recuerdo a Popeye y su lata de espinacas, es como si con cada fallo o sencillamente con cada no acierto que me vaya viniendo a la cabeza algo subiera por mi interior hasta la parte superior de mi cabeza e hilase una cuerda en forma de pelo que me atase y me subiese cara arriba. Desde las alturas todo se ve mas sencillo y menos personal, por ejemplo el amor...os juro que desde aquí arriba es totalmente ridículo, me parece hasta una idea extravagante que una vez yo pudiera descontrolar mi vida a solo una palabra suya. Ahora me veo mucho más propiedad de mi misma que antes. Puedo evitarme las ganas y de saciarme el hambre; de todas formas, hay negativas que cuando las das te cobran la vida, otras, ni las notas.

12 de diciembre de 2012

Cuando veo a una amiga llorar se me parte el alma, la piel se me eriza y mis ojos se vidrian. Es horrible eso de tener que ver como alguien se rompe y no poder solucionarlo. Muchas veces me encantaría ser la causa del mal, querría que esas palabras de odio que me esta diciendo llevasen mi nombre y así se desahogara de verdad mientras me habla, querría ser su rabia, su nunca jamás, su dolor, su asco, cualquier cosa con tal de asegurarme que el abrazo que le daría a continuación solucionase algo mas que el brote de lagrimas del momento. Pero nunca es así, solemos aferrarnos a los amigos que menos nos pueden ayudar con sus abrazos porque son los que menos daño nos hacen. Y ahí estaba yo, en el piso superior de una cafetería levantándome corriendo al ver la primera lágrima y haciéndole ver que su miedo a perder su vida, solo significa cambiar el modo de vivirla.

7 de diciembre de 2012

Esta es la historia de cuando perdí la cabeza.

Recuerdo estar de espaldas, agachada, recogiendo del suelo la poca esperanza que me quedaba cuando noté algo frió en el cuello que me apuntaba. No me lo podía creer, estaba viviendo el acto más famoso de todas las pelis : que te apunten con un arma. Yo toda emocionada pregunté "¿qué pasa?" , él me respondió "¿qué es lo que hace a una persona como tú agacharse a recoger?", yo solo pude decir "ando falta de sueños y necesito creer". Acercó su boca a mi oreja, deslizó una mano por debajo de mi barbilla agarrándome, me apuntó el cuello con más fuerza y me dijo muy suavemente "cree en tu vida". Después de eso me rajó el cuello, un corte seco, casi mortal.

Mientras iba encharcando la acera con lo poco que me quedaba de mi lo escuché llamar a la ambulancia. Cuando desperté en el hospital la enfermera me dio una nota, ponía "¿ya creíste lo suficiente o me necesitas otra vez?" Me toqué el cuello y empecé a recordar, supe que si le debía la vida era porque anteriormente él me había provocado la muerte. Luego, pensé en un sentido figurado y empecé a loquear. No quería deberle nada así que abrí la ventana y me tiré. Disfruté, estaba desobedeciendo lo que él me dijo, dejé de creer en mi vida y así es como en ese mismo momento yo también dejé de existir.

 Fui enterrada en alguna parte del cementerio, de vez en cuando me venían a visitar pero todos eran gente llorosa. A veces me dejaban flores pero él siempre notas, cuando me puso la de "he dejado de creer en la mía" recordé y comprendí que una vez más, me rajaba el cuello mientras parecía que me salvaba. Queriendo ya acabar con todo me maté el alma y renuncié a cualquier tipo de vida.

 Acabé en el infierno, el diablo me vio tan contenta que le producía asco, a los dos días me devolvió el alma. Así fue como llegué al cielo pero estaba tan preocupada de no encontrármelo por allí que a Dios le di pena y me devolvió la vida. Aparecí en el suelo de la escena 1 recogiendo mi esperanza, con la misma navaja apuntándome, pero esta vez contesté "recojo la forma de no matarme por ti" a lo que él respondió con un patético intento de suicidio. Me vi en l obligación de llamar a la ambulancia e ir con él pero para cuando despertó de mi solo quedaba una nota "intenta quererte tanto como te quiero yo".

 Años después lo volví a ver, es feliz, cuando le pregunté que qué tal me dijo "intenté quererme tanto como tú a mi, aún no lo conseguí". Luego me preguntó por mi y dijo que se me veía feliz- Como toda respuesta respondí "conseguí quererme más que a ti".

Moraleja: Que todos tenemos vicios y que estos nos matan es una verdad universal, así que déjate de perder el tiempo negando lo evidente e inviértelo en procurar ser el mayor de los tuyos.