19 de octubre de 2012

Minotaura.

Imaginaros estar en un laberinto dando vueltas y mas vueltas, no encuentras la salida pero sí reconoces los sitios donde estuviste. Sabes exactamente donde esta la piedra con la que tropezaste, la rama en la que te tienes que agachar o la raíz que se levanto del suelo y te bloquea el paso pero nunca es el mismo animal el que te sigue. Con algunos ese tropezón, esa milésima de segundo que tardas en agacharte o ese cambio de camino  son los que te salvan la vida. Con otros, solo te acercan mas al peligro. Lo que sí está claro es que aunque sepas el sendero de memoria, nunca es igual. Lo que aprendiste antes solo te sirve para estar más pendiente si esta vez te conviene o no caer, agacharte o girar.

No hay comentarios: