Yo nunca sé en que momento abrir la boca. Sé tanto que se hace demasiado porque en esa sabiduría entran la comprensión y la apatía y eso lleva a que me cueste interrumpir al destino y decir "basta, esto es para mi ". Haga lo que haga nunca siento que yo me lo merezco más que otros y es que parece ser que soy capaz de comprender a todos menos a mi misma.
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