14 de diciembre de 2012

35 horas de desvele y aún sigo sintiéndome con fuerzas para otra sesión nocturna de ojos abiertos. Esto me lleva a tener mucho tiempo para pensar y cuanto más pienso más me crezco. Me recuerdo a Popeye y su lata de espinacas, es como si con cada fallo o sencillamente con cada no acierto que me vaya viniendo a la cabeza algo subiera por mi interior hasta la parte superior de mi cabeza e hilase una cuerda en forma de pelo que me atase y me subiese cara arriba. Desde las alturas todo se ve mas sencillo y menos personal, por ejemplo el amor...os juro que desde aquí arriba es totalmente ridículo, me parece hasta una idea extravagante que una vez yo pudiera descontrolar mi vida a solo una palabra suya. Ahora me veo mucho más propiedad de mi misma que antes. Puedo evitarme las ganas y de saciarme el hambre; de todas formas, hay negativas que cuando las das te cobran la vida, otras, ni las notas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un canto en el silencio,
un suspiro en el vacio,
un camino solitario, lleno de sentido.
Sera que estamos llenos de ideas,
que impiden sentir las esencias
más allá de las apariencias.

Rie, canta, tus normas espantas, no mires atras y atrevete serena,
no temas.
Tue eres el poder, tu alma plena.