29 de agosto de 2012

La hormiga y la cigarra.

Los humanos necesitamos de la sociedad para vivir plenamente. El problema de ello es, como no, la palabra necesitar. Este implica por nuestra parte un movimiento de intereses egoístas en los que siempre sale uno mal parado. ¿Quién no se ha sentido alguna vez hormiga trabajadora por algo mientras otros con el mismo beneficio rascan la barriga? pero ahora, antes de llenarte de rabia, pregúntate ¿Cuántas veces has hecho de cigarra cuando el bien común no te interesaba lo suficiente? Aunque claro, ¿Para qué preguntarse eso? ¿Para qué tratar de entenderlo? o ¿Para qué  demostrar que en su situación no habríamos hecho lo mismo si no somos capaces de asimilar que no siempre somos lo suficiente importantes como para que se muevan por nosotros. Duele, ¿verdad? pero te voy a decir más, lo único que te duele es el ego, el saber que para ti sí es importante, mejor dicho necesario moverte por esa persona. Si no fuera así, ni te dolería, es más, ni te habrías dado cuenta. Así que yo me pregunto: ¿de verdad, en serio que hasta las causas más nobles esconden una fuerte relación con el interés? Al final esto solo dice que ni el interés es tan malo, ni las personas tan buenas. Todos y cada uno de nosotros en mayor o menos medida buscamos satisfacernos.

No hay comentarios: