Cuentan que los días de tormenta son los más sentimentales porque te quedas en casa, sin nada que hacer y piensas. Al final, entre unas cosas y otras acabas llegando al pasado. Dicen que este siempre duele, no sé, yo no noto el dolor ni siquiera el placer, me da la sensación de estar viviendo la vida de otro, de un loco suicida deseando comerse el mundo antes de devorarse a si mismo. Y hoy, yo, tan ausente, tan no yo que no soy nadie, solo un reflejo de la sombra, un sinsentido del ayer, de la absurdidad de los impulsos, de lo único real y característico de nosotros mismos.
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