1 de noviembre de 2011

Busco un zapato que esté a la moda pero tenga personalidad.

Tiene que ser cómodo y clásico pero que su presencia pida riesgo y descontrol. Necesito una caducidad ilimitada, para toda la vida. Debe ser uno de esos zapatos que al ver en fotos de mil años atrás te sientas orgullosa. Indispensable es sin heridas, sin dolor pero con color, ganas y protección. Lo necesito caliente, flexible y tolerante con mi modo de caminar. Lo quiero enganchadizo, drogadito y domador. Busco la magia de cenicienta, la diversión del baile de media noche y la felicidad de recuperarlo. Exijo la perfección y el perfecto estado de las perdices del final.

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