En las relaciones amorosas hay una linea muy fina entre el placer y el dolor. De hecho, mucha gente cree que una relación sin dolor es una relación que no vale la pena. Para algunos el dolor implica evolución pero ¿Cómo saber donde acaba el dolor evolutivo y empieza el dolor relacerante? ¿Si seguimos caminando por esta linea somos masoquistas o optimistas? y ¿Cómo saber en una relación cuando es suficiente?
De vuelta a casa estaba furiosa, no con el si no conmigo misma. Yo era la verdadera sádica, puede que el tuviera el látigo pero yo era la que me había atado. Me había atado a un hombre que le aterraba que le atasen.
No quedaban palabras, las habíamos dicho todas, después de hacer el amor supe que se había acabado. ¿lo había amado de verdad alguna vez o era adicta al dolor? al exquisito dolor de querer a alguien tan inalcanzable?
-Qué haces ahí? ven a la cama.
Quería ir con el pero me sentía como si estuviera atada a la silla. una parte de mi me estaba sujetando, sabiendo que había llegado demasiado lejos, que había llegado a mi límite.
Y se acabó, me había desatado de él, ya era libre pero no había nada de exquisito en ello.
De vuelta a casa estaba furiosa, no con el si no conmigo misma. Yo era la verdadera sádica, puede que el tuviera el látigo pero yo era la que me había atado. Me había atado a un hombre que le aterraba que le atasen.
No quedaban palabras, las habíamos dicho todas, después de hacer el amor supe que se había acabado. ¿lo había amado de verdad alguna vez o era adicta al dolor? al exquisito dolor de querer a alguien tan inalcanzable?
-Qué haces ahí? ven a la cama.
Quería ir con el pero me sentía como si estuviera atada a la silla. una parte de mi me estaba sujetando, sabiendo que había llegado demasiado lejos, que había llegado a mi límite.
Y se acabó, me había desatado de él, ya era libre pero no había nada de exquisito en ello.
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