y aquí sigo dando vueltas y más vueltas. Al principio pensé que aquel camino llevaba a la salida pero a la millón de vuelta comprendí que no paraba de girar. Al no recordar meterme en un laberinto en espiral, deduje que cometía el mismo error. Y si no es el mismo, su gemelo, su hermano y hasta su primo. ¿Soy yo la que tiene la actitud rara o es normal querer y exigir la salida? En serio, estoy empezando a dudar del limite entre derecho universal y capricho vital. ¿No será lo mismo? Al fin y al cabo quien pone las normas es uno mismo ¿qué importa como se llamen? yo decido sobre mi. Y decido salir.
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