Nosotros ignoramos todo aquello que despreciamos como bien dijo A.Machado, supongo que allí también se incluyen nuestras acciones. el problema es que son éstas las que nos definen e intentar ignorarlas es en vano, permanecerán ahí, bajo la piel, igual que una pantera negra escondida en la alta hierba, creando solamente un estúpido y enorme desastre animal. En nuestra inconsciencia se está debatiendo una guerra de desgaste desencadenándonos una locura histérica, una fragilidad interior o esa inseguridad rabiosa, o sea, sin ningún tipo de manta y ya ni hablemos de armadura, excuso o espada. El ser vulnerables es un hecho.
Hay una esperanza, un bálsamo, y es superar todos esos controles de seguridad y esos cierres automáticos impuestos por la mente, llevando de la mano a nuestros "errores" hacía la parte consciente. Una vez allí, basta con creer ciegamente en el poder de la fábrica de ilusiones o en la profesionalidad del mercader de sueños o mejor aún creer en ti mismo, en tu buen juicio a partir de ahora o en nuestra capacidad para derivar lo pasado por algo mejor.
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