Sigue espiándome, continua vigilando cada paso que doy, cada palabra que escribo y no importa en donde lo haga o como lo haga. Me conoce sabe donde voy, sabe como soy. No puedo escapar, él es yo.
Son muchos años con el mismo juego, él cerrando puertas con llaves y yo desatornillando visagras y así será toda la vida uno robando cables, censurando contenido y marcando pautas mientras el otro hace puentes, aprende contraseñas y salta vallas. Y por mucho que lo odie, tendré que darle las gracias. Gracias por hacerme pensar.
Son muchos años con el mismo juego, él cerrando puertas con llaves y yo desatornillando visagras y así será toda la vida uno robando cables, censurando contenido y marcando pautas mientras el otro hace puentes, aprende contraseñas y salta vallas. Y por mucho que lo odie, tendré que darle las gracias. Gracias por hacerme pensar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario