quieres que se acerque, que te abrace, que te quiera y en medio de ese mal viene, se acerca. Tu le apartas violentamente, vuelve a acercarse, le das un puñetazo en la barriga le empotras contra la pared y lloras. Lloras por tener orgullo, lloras por quererle a pesar del daño que te hace, lloras por portarte mal, lloras por quién es esa persona...lloras por necesitarle a pesar de que le repites una y otra vez que no le importa lo que tu hagas.
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